Alza en la gasolina de Estados Unidos: impacto en los precios de México y su economía
El repunte en los precios de la gasolina en Estados Unidos de este año captó titulares como un fenómeno local, pero México está directamente expuesto a esas variaciones. Debido a nuestra dependencia energética —sobre todo en combustibles refinados— un alza allá puede trasladarse rápidamente al consumidor mexicano. Pero ¿cuál es el origen del aumento, cómo nos impacta, qué mecanismos lo suavizan (o no), y qué rumbo tiene el panorama energético nacional?
¿Por qué sube la gasolina en EE. UU.?
Para entender el impacto, primero hay que ver los motores del alza del combustible en EE. UU. Algunos factores clave:
- Precio internacional del crudo: cuando aumenta la cotización del petróleo (WTI, Brent), los costos de materia prima suben.
- Costo del refinado y logístico: ajustar mezclas, transporte por barco o ferrocarril, y distribución interna genera costos variables.
- Demanda estacional: en ciertas épocas (verano, viajes vacacionales) sube el consumo, lo que empuja precios.
- Políticas fiscales y regulaciones ambientales: normas de emisiones o mezclas obligan a que las gasolinas sean más caras de producir.
- Capacidad de refinerías: si hay paros de mantenimiento, cierres o baja inversión en capacidad de refinado, la oferta se ajusta a la baja.
Ese conjunto de variables crea fluctuaciones frecuentes en EE. UU., y dado que México importa mucho de lo que consume, esas variaciones nos atraviesan.
Dependencia mexicana de importaciones de combustible
México no refina suficiente gasolina para cubrir su demanda interna. Aquí algunos datos relevantes:
- En enero de 2025, México demandó un promedio de 733,000 barriles diarios de gasolinas. De esos, 53 % provino de importaciones, principalmente de EE. UU. y otros proveedores.
- En contraste, la producción nacional fue solo 337,000 barriles diarios.
- En años recientes se esperaba que la demanda interna gradualmente se satisficiera con la producción nacional, pero los retrasos en refinerías como Dos Bocas, Tula y Salina Cruz han prolongado la dependencia.
- México importa combustibles desde EE. UU. a través del Golfo de México, lo que hace que los precios de referencia del combustible estadounidense (y los costos logísticos para cruzar la frontera) tengan un papel estructural en los precios mexicanos.
En la balanza comercial energética entre EE. UU. y México, la exportación de petróleo crudo mexicano y la importación de productos refinados estadounidenses es una realidad recurrente: en 2021, EE. UU. exportó en promedio 1.2 millones de barriles por día de productos petrolíferos a México.
Este esquema —vender crudo, comprar gasolina— crea una vulnerabilidad evidente cuando los costos internacionales suben.
De EE. UU. a México: ¿cómo se transmite el alza?
Cuando los precios de gasolina suben en EE. UU., México recibe ese impacto a través de varias etapas:
- Precio de referencia / “landed cost”
Las importaciones mexicanas consideran el precio spot de gasolina en la costa del Golfo de EE. UU., sumado a transporte, seguros, aranceles, costos aduanales y logística hasta los centros de acopio mexicanos. - Impuestos y estímulos fiscales
En México existe un impuesto especial llamado IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios), que grava combustibles. Este impuesto se ajusta cada semana, dependiendo de estímulos fiscales que el gobierno ofrezca para amortiguar variaciones.- A inicios de 2025, el IEPS para la gasolina Magna (regular) fue fijado en 6.45 pesos por litro, para Premium 5.45 pesos y para diésel 7.09 pesos por litro.
- El gobierno puede aplicar estímulos (subsidios temporales) para reducir el costo al consumidor. Por ejemplo, del 1 al 10 de enero de 2025, se subsidiaron parcialmente la Magna y el diésel (pero no la Premium) para mitigar el efecto de un aumento del IEPS.
- Margen comercial y costos de distribución interna
Desde los almacenes de la Terminal de Almacenamiento y Reparto (TAR) hasta las estaciones de servicio, se suman costos logísticos internos, transporte terrestre, margen de distribuidores y gasolineras, así como pérdidas por distribución o adulteración. - Transferencia al precio al consumidor
Finalmente, los gasolineros ajustan sus precios al público. En muchas regiones del país se observa que los precios fluctúan semanalmente basados en los cálculos del IEPS, variaciones del dólar, costos logísticos locales y la competencia regional.
Por eso, un aumento marginal en la línea de referencia estadounidense puede convertirse en una variación perceptible al consumidor mexicano en pocos días o semanas.
Efectos económicos y sociales en México
Impacto en precios al consumidor e inflación
Una subida del combustible tiende a arrastrar otros precios: transporte, fletes, insumos, lo cual contribuye a la inflación general. En México, ese efecto es preocupante en un contexto donde muchas familias destinan parte significativa de su ingreso al transporte y bienes básicos.
Pérdida de poder adquisitivo
El alza de precios reduce la capacidad de compra de hogares, especialmente en sectores de ingreso medio y bajo. Las tarifas de movilidad pública suben, productos aumentan, y los presupuestos domésticos se tensionan.
Elasticidad de la demanda
Una investigación reciente estimó que la elasticidad precio de la demanda de gasolina en México (es decir, cuánto disminuye el consumo si sube el precio) se ubica entre −0.42 y −0.64, lo cual indica que las subidas tienen un efecto moderado pero real sobre el consumo.
Esto sugiere que aunque algunos recorten viajes, muchos otros ajustan otros gastos, lo que amplifica la presión sobre el ingreso familiar.
Huachicol fiscal y contrabando
El diferencial de precios entre EE. UU. y México, junto con impunidad en controles fronterizos y aduaneros, genera incentivos para el huachicol fiscal o contrabando de combustibles —importar gasolina disfrazada de lubricantes o aceites para evadir impuestos.
Especialistas calculan que el huachicol fiscal causa pérdidas multimillonarias al erario.
Además, estaciones irregulares que manejan combustibles adulterados dañan motores y ponen en riesgo la seguridad del consumidor.
Presión sobre las finanzas públicas
Cuando el gobierno decide subsidiar o fijar precios máximos para contener el impacto social, absorbe costos que afectan el presupuesto general. Por ejemplo, para mantener un precio tope nacional (cercano a 24 pesos por litro para la gasolina regular), Pemex y el Estado deben asumir el déficit en muchos puntos de venta.
Además, el IEPS es una fuente clave de recaudación: en 2025, el impuesto incrementado en 4.5 % busca fortalecer ingresos fiscales.
¿Cuán rápido se sienten los aumentos en México?
La transmisión no es instantánea, pero sí rápida:
- Las importaciones de combustible suelen usar precios spot de EE. UU. que se actualizan constantemente.
- El ajuste del IEPS en México es semanal, con estímulos fiscales que pueden aplicarse o retirarse cada viernes.
- En zonas fronterizas o con mayor competencia de gasolineras, los precios pueden ajustarse más rápido que en zonas alejadas.
- En regiones remotas, los costos logísticos pueden retrasar o suavizar el impacto final.
En la práctica, en muchas entidades del país los precios de gasolina se revisan cada semana, y los aumentos del “precio internacional + dólar + IEPS” aparecen en los mostradores con pocas demoras.
¿Qué puede hacer México para amortiguar el golpe?
Diversificar proveedores y rutas
Reducir la dependencia casi exclusiva del combustible importado desde EE. UU. explorando opciones marítimas o de terceros países.
Acelerar capacidad de refinación nacional
Terminar e impulsar refinerías estratégicas (Dos Bocas, coquizadoras en Tula y Salina Cruz) para producir internamente más volumen.
Fortalecer controles y supervisión en estaciones
Verificar que los litros sean completos, que no haya adulteraciones, y sancionar irregularidades puede mejorar la confianza del consumidor. Aquí es donde Verifigas puede jugar un papel decisivo.
Transparencia en IEPS y estímulos fiscales
Que los ajustes semanales del IEPS sean transparentes y previsibles ayuda a que los actores del mercado (distribuidores, gasolineras) planifiquen mejor y no trasladen incrementos “inusuales”.
Fomentar alternativas energéticas
Impulsar transporte eléctrico, movilidad limpia y combustibles alternativos para disminuir la exposición frente a choques externos.
El Panorama
- México decidió mantener hasta seis meses más un precio tope para la gasolina regular cerca de 24 pesos por litro como medida para contener la inflación.
- El Decreto emitido por la SENER en octubre de 2023 estableció restricciones temporales a importaciones reguladas para combatir mezclas ilegales e incentivar control de calidad fronteriza.
- Cada semana, el Ministerio de Hacienda decide estímulos fiscales y ajustes del IEPS, mecanismo que será crucial para amortiguar el impacto de futuros alzas.
Si se combinan esos mecanismos con una estrategia de largo plazo para consolidar la autosuficiencia energética y fortalecer la supervisión, México puede reducir su vulnerabilidad externa.
La subida de los precios de la gasolina en Estados Unidos no es un fenómeno lejano: tiene efectos tangibles y directos en México. Nuestro modelo energético —que exporta crudo e importa productos refinados— nos coloca en una posición de fragilidad frente a los vaivenes internacionales.
El consumidor siente el golpe en el bolsillo, pero el Estado también carga con el costo de los subsidios o topes de precio. En este contexto, la supervisión, la transparencia y la diversificación se vuelven elementos indispensables para blindar al país frente a futuras turbulencias.