Controles volumétricos y trazabilidad: por qué el combate al mercado ilícito de combustibles empieza en los registros
El mercado ilícito de combustibles sigue siendo uno de los principales retos del sector energético en México. Conoce por qué los controles volumétricos y la trazabilidad operativa son clave para estaciones de servicio, autoconsumos e industria.
El mercado ilícito de combustibles en México ya no puede entenderse únicamente como robo físico de hidrocarburos en ductos. Hoy también se habla de contrabando, documentación inconsistente, diferencias entre volúmenes comprados y reportados, productos que ingresan con clasificación distinta y operaciones que pierden trazabilidad a lo largo de la cadena.
En los últimos días, el tema volvió a tomar fuerza dentro del gremio energético por casos relacionados con presunto contrabando de petróleo extraído ilegalmente de Pemex y enviado a Estados Unidos bajo otra clasificación comercial. De acuerdo con reportes recientes, autoridades estadounidenses investigan redes vinculadas al robo y contrabando de hidrocarburos, con montos estimados de alto impacto económico y fiscal.
Este contexto vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave para gasolineras, autoconsumos, transportistas, distribuidores e industrias que utilizan combustibles:
¿Qué tan trazable es la información de los combustibles que recibes, almacenas, consumes o comercializas?
Ahí es donde los controles volumétricos SAT dejan de ser vistos como un trámite técnico y se convierten en una herramienta fundamental para documentar la operación.
El problema no es solo el combustible: es la falta de trazabilidad
Cuando se habla de mercado ilícito de combustibles, muchas veces la conversación se centra en el producto: gasolina, diésel, gas LP, gas natural o petróleo crudo. Sin embargo, el punto crítico está en la trazabilidad.
La trazabilidad permite seguir el recorrido de un hidrocarburo o petrolífero desde su origen, recepción, almacenamiento, transporte, entrega, consumo o venta, hasta su documentación fiscal. Cuando esa ruta no puede reconstruirse con registros confiables, se abren espacios para inconsistencias operativas, fiscales y documentales.
En términos prácticos, una empresa debe poder responder:
¿Cuánto combustible recibió?
¿De quién lo recibió?
¿En qué tanque se almacenó?
¿Cuánto se entregó o consumió?
¿Qué CFDI respalda la operación?
¿Qué reportes se generaron?
¿Qué mediciones soportan los registros?
¿Qué bitácoras documentan fallas, cambios o eventos relevantes?
Si esas respuestas no están conectadas entre sí, el riesgo no está únicamente en la operación. También está en la capacidad de demostrar que los registros reflejan lo que realmente ocurrió.
¿Qué papel tienen los controles volumétricos?
Los controles volumétricos son el conjunto de equipos, sistemas de medición, programas informáticos, registros, reportes, bitácoras y datos fiscales que permiten documentar el volumen de hidrocarburos y petrolíferos en una operación.
El Anexo 21 de la RMF 2026 establece que los equipos y programas informáticos para llevar controles volumétricos deben permitir la generación de registros de volumen mediante sistemas de medición, la recopilación y almacenamiento de información, la integración de datos de dictámenes o instrumentos en línea, la información de CFDI asociados y la generación de reportes diarios y mensuales.
Esto significa que el control volumétrico no es únicamente un software. Tampoco es solo un medidor, un tanque o un dispensario. Es un sistema completo que debe conectar medición física, operación diaria e información fiscal.
Para el sector energético, esta conexión es clave porque ayuda a cerrar espacios donde pueden aparecer diferencias entre lo que se compra, lo que se almacena, lo que se vende, lo que se consume y lo que se reporta.
Del “litro registrado” al “litro trazable”
Una operación puede tener registros de volumen, pero eso no significa necesariamente que tenga trazabilidad suficiente.
Un litro registrado es un dato.
Un litro trazable es un dato conectado con su origen, medición, almacenamiento, movimiento, documento fiscal y reporte.
Esa diferencia es importante.
Por ejemplo, una estación de servicio puede registrar ventas diarias, pero también debe poder relacionarlas con sus recepciones, existencias en tanque, totalizadores, CFDI y reportes. Una empresa con autoconsumo puede registrar el combustible usado por su flotilla, pero también debe poder documentar el volumen recibido, el almacenamiento, la entrega interna y el consumo operativo.
El SAT contempla como parte de los controles volumétricos tanto los equipos físicos que generan registros de volumen como los programas informáticos que recopilan, procesan y almacenan esa información. En sus materiales sobre controles volumétricos, el SAT describe los equipos como componentes físicos que permiten generar registros de volumen a través de sistemas de medición, por ejemplo, dispensarios.
Por eso, la trazabilidad no depende de un solo componente. Depende de que todo el sistema funcione de forma integrada.
¿Por qué este tema importa para gasolineras?
Para una estación de servicio, la trazabilidad es indispensable porque su operación está expuesta a revisiones constantes: recepción de producto, almacenamiento, despacho, facturación, inventarios, reportes y mantenimiento de equipos.
Si una gasolinera no cuenta con registros consistentes, pueden surgir diferencias entre:
Volumen recibido vs. volumen registrado.
Existencias físicas vs. existencias calculadas.
Ventas del dispensario vs. CFDI emitidos.
Reportes diarios vs. reportes mensuales.
Bitácoras del sistema vs. eventos reales de operación.
En el contexto actual, donde el mercado ilícito de combustibles sigue siendo un tema prioritario, las estaciones de servicio deben poder demostrar que sus controles volumétricos operan conforme al requerimiento aplicable.
Esto no solo ayuda a responder ante una revisión. También fortalece la posición de la estación frente a clientes, proveedores y autoridades.
¿Por qué también aplica a autoconsumos e industrias?
Uno de los errores más comunes es pensar que el tema solo aplica a gasolineras. Sin embargo, las empresas que almacenan o utilizan combustibles para su propia operación también pueden estar dentro del alcance de los controles volumétricos.
Esto incluye empresas con:
Flotillas propias.
Patios de carga.
Tanques internos de diésel.
Generadores.
Maquinaria pesada.
Calderas.
Montacargas.
Procesos industriales que consumen gas LP, gas natural, gasolina o diésel.
El Anexo 21 contempla áreas de almacenamiento para usos propios o autoconsumo, incluyendo instalaciones donde se realizan operaciones de recepción, entrega y control de existencias de hidrocarburos o petrolíferos.
En estos casos, la empresa no necesariamente vende combustible, pero sí lo recibe, almacena, mide, consume y registra. Esa operación también requiere orden documental y trazabilidad.
El mercado ilícito y el efecto en la cadena formal
El mercado ilícito no solo afecta a Pemex o a las autoridades fiscales. También impacta a las empresas que operan dentro del marco formal.
Cuando existen combustibles de origen irregular, documentación incompleta o diferencias entre lo físico y lo fiscal, se genera presión sobre toda la cadena: importadores, transportistas, comercializadores, estaciones de servicio, autoconsumos e industrias.
Medios especializados han reportado que el robo de combustibles sigue siendo un problema relevante para Pemex, con pérdidas significativas por extracción ilegal durante 2025. Aunque algunos reportes también señalan reducciones en ciertas pérdidas asociadas al huachicol durante el primer trimestre de 2026, el tema continúa como un frente abierto para el sector energético.
En este escenario, la trazabilidad se vuelve una línea de defensa operativa y documental. No elimina por sí sola el problema del mercado ilícito, pero sí permite que las empresas formales tengan mayor claridad sobre sus propios registros y sobre la consistencia de su operación.
Qué debe revisar una empresa en sus controles volumétricos
Para saber si una empresa está en condiciones adecuadas, no basta con preguntar si tiene un sistema instalado. Es necesario revisar si el sistema cumple su función de forma integral.
Algunos puntos clave son:
Medición
Los sistemas deben generar registros de volumen confiables en recepción, entrega y control de existencias. En estaciones de servicio, esto involucra tanques, dispensarios, mangueras y totalizadores. En autoconsumos, puede incluir tanques de almacenamiento, ductos, medidores estáticos y dinámicos.
Registros
Los registros deben permitir reconstruir la operación. No se trata solo de acumular datos, sino de que cada movimiento tenga fecha, hora, volumen, producto, origen o destino y soporte correspondiente.
CFDI
La información fiscal debe coincidir con la operación física. Si una empresa recibe combustible, los CFDI deben respaldar esa adquisición. Si existe venta, entrega o servicio relacionado, también debe haber correspondencia documental.
Reportes
El sistema debe generar reportes diarios y mensuales conforme a las especificaciones aplicables. Estos reportes deben reflejar la operación real y estar alineados con los registros de volumen y la información fiscal.
Bitácoras y alarmas
Las bitácoras permiten documentar eventos relevantes: fallas de comunicación, cambios en el sistema, problemas de energía, calibraciones no válidas, intentos de modificación o inconsistencias volumétricas. El Anexo 21 contempla que los programas informáticos registren eventos y generen alarmas ante condiciones anómalas.
Verificación
El Anexo 22 de la RMF 2026 establece que el proceso de verificación de equipos y programas informáticos para controles volumétricos debe determinar el grado de conformidad respecto a las especificaciones técnicas de funcionalidad y protección establecidas en el Anexo 21.
Este punto es especialmente relevante porque permite pasar de la suposición a la evidencia: no se trata solo de creer que el sistema funciona, sino de contar con una revisión imparcial del correcto funcionamiento.
¿Qué pasa cuando no hay trazabilidad?
La falta de trazabilidad puede generar riesgos como:
Diferencias entre inventario físico y registros.
Inconsistencias entre compras, consumo y reportes.
CFDI que no corresponden con los volúmenes registrados.
Reportes incompletos o con información no alineada.
Fallas no documentadas en bitácoras.
Dificultad para responder ante revisiones de la autoridad.
Mayor exposición ante operaciones con proveedores de riesgo.
En un entorno donde las autoridades buscan fortalecer el control sobre el mercado de combustibles, las empresas deben revisar no solo si compran o venden producto, sino si pueden documentar cada etapa de su operación.
Verifigas: verificación imparcial para controles volumétricos
En Verifigas verificamos de forma imparcial el correcto funcionamiento de los equipos y programas informáticos para llevar controles volumétricos conforme al requerimiento aplicable.
Nuestra función no es implementar sistemas ni operar los controles del contribuyente. Como Unidad de Inspección, revisamos que los elementos sujetos a verificación cumplan con lo establecido para poder emitir el certificado correspondiente.
Para gasolineras, autoconsumos e industrias que manejan combustibles, esta revisión permite identificar si existe trazabilidad entre medición, registros, almacenamiento, CFDI, reportes, bitácoras y operación real.
El combate al mercado ilícito de combustibles no depende únicamente de operativos o sanciones. También requiere que las empresas formales cuenten con información trazable, medible y documentada.
Los controles volumétricos SAT son una pieza clave para ordenar esa información y conectar la operación física con la información fiscal.
En un contexto donde el robo, contrabando y manejo irregular de combustibles siguen siendo temas centrales en el gremio energético, las empresas que reciben, almacenan, consumen o comercializan hidrocarburos y petrolíferos deben revisar el estado real de sus controles volumétricos.